Kolilá Koliló

Kolilá Koliló - Vitaminas musicales

Una niña cabalga sonriente a lomos de un león. Esta metáfora de la infancia, además de otras cuantas oníricas y coloridas imágenes, captura nuestra atención en la portada de “Kolilá koliló”, el primer disco de Luigi Puck. La vida se muestra demasiadas veces tan indomable y tan feroz como ese león, pero es en el país de la infancia donde el ser humano es capaz de tales hazañas. En el país de la infancia nos entregamos a las mayores locuras, nos reímos todos los días sin grandes motivos y sin necesidad de cursos de risoterapia. Es el país de la imaginación, de la ternura, de la fascinación. Es el país que sin saber cómo abandonamos y nos pasamos el resto de nuestras vidas con el corazón exiliado.

Kolilá Koliló

Por suerte existen personajes que de diferentes maneras cultivan, protegen y alimentan los tesoros de la niñez. Luigi Puck es uno de ellos. Ha puesto en el mercado un precioso disco con canciones atípicamente infantiles bajo el título de “Kolilá koliló”. Un trabajo con doce canciones maravillosas bajo la dirección musical de Diego Galaz y Jorge Arribas, componentes del exitoso dúo Fetén Fetén.

“Kolilá koliló” es el estribillo de “Los Culindrukis”, la primera canción del disco. Cuenta la historia de una tribu de algún lugar remoto que se pasan el día cantando y jugando sin demasiadas preocupaciones. Toda una declaración de intenciones: invitación al juego, a la risa, al canto y a la despreocupación, además de ser una canción-recurso para cantar con niños con un problemilla muy concreto que no viene al caso. Esto, lo de servir como recurso a madres y padres, sucede con otras canciones como el “Rap para quitar el hipo” o el hermosísimo cuento musical “El viejito Quintín” , una historia sobre el mago de un libro olvidado y un niño lleno de miedos y complejos.

Pero si hay algo que rebosa en este disco son las canciones frescas y divertidas como “La mosquita moscovita”, esa mosca que baila un charlestón en tu nariz cuando te echas a dormir la siesta o “Declaración pulguiamorosa”, una historia de amor verborréico entre un pulgón tartamudo y la pulguita más bella del mundo. Para completar la temática animal, incluye una revisión de “El gallo pato”, donde entre cacareos, graznidos y un rico despliegue de violines, mandolinas, acordeones y trompetas, nos cuenta lo difícil que resulta convertirse en pato cuando siempre has sido un gallo.

todos los colores

 

En “Kolilá koliló” hay también canciones didácticas como “Tuki-tuki” (canción-juego de manos para los más pequeñitos), “El Sr. Rojo y el Sr. Verde” (acerca de los semáforos) o canciones tradicionales como “Todos los colores” (canción tradicional alemana acerca de los colores y las profesiones popularizada por Luis Pescetti) y “La hormiguita” (canción tradicional de Portugal para cantar jugando con el esquema corporal). Estas tres últimas son un gran exponente del sonido que Diego Galaz y Jorge Arribas le han imprimido al disco.

Y cuando ya nos hemos quedado exhaustos de tanto bailar y tanto cantar, Luigi Puck nos regala dos nanas deliciosas. Por un lado la “Nana marinera”, con la dulzura arrebatadora de Guadi Galego como voz invitada y, para cerrar el disco, “Mañana mañanita”, el tema más íntimo de todos, que nos invita a soñar sin miedo porque la niñez es siempre un alma cargada de futuro.

"Tenemos que replantearnos qué les estamos dando de comer a nuestros hijos. No nos referimos para nada a temas dietéticos, sino a cómo estamos rellenando sus almas libres, sus mentes prodigiosas, su maletita cultural. Hay poquita cosa para algo tan importante: músicas procesadas, playbacks, fast food music... Pero hay trabajos como éste hechos con sensibilidad, inteligencia y respeto. Y viendo lo que hay y andando como andamos, estas canciones de son auténticas vitaminas musicales"

Claudina Puck (Madre de Luigi Puck)